El histórico trabajo de conservar infraestructuras.

Los tres grandes planes de mejora de la Red Estatal del siglo XX son los siguientes:

-El Circuito Nacional de Firmes Especiales. En el 1926 el Conde de Guadalhorce creó el Circuito de Firmes Especiales como respuesta a la necesidad de proyectar una red de carreteras óptima y con visión de futuro, en relación a los avances tecnológicos de inicios del siglo XX. La mejora incluía más de 8.000 kilómetros de carreteras y caminos.

-El Plan de Modernización de 1950, aplicable a 11.364 km, básicos también y en muy mal estado como consecuencia de los años de la guerra civil y las difíciles condiciones de la posguerra.

-El Plan General de Carreteras de 1962, que valoró las necesidades de mejora y ampliación de la  red para adaptarla al tráfico previsible en un horizonte de dieciséis años.

El inicio de las actuales tareas de conservación nos conduce al peón caminero, cuya normativa promulgada en 1909 queda definido su trabajo en los siguientes puntos:

1.ºRecibir las órdenes para los peones camineros de su sección y cuidar de que se cumplan.

2.ºDirigir los trabajos de las cuadrillas y trabajar alternativamente en una ú otra, para enseñar á los peones el modo de hacer todas las operaciones de que se hallen encargados y estimularles al cumplimiento de su deber.

3.º Recorrer la sección de su cargo semanalmente y todas las demás veces que se lo ordene su Jefe inmediato ó lo exijan circunstancias extraordinarias del servicio.

4.º Dar parte por escrito á dicho Jefe de las faltas que cometan los peones y de todo cuanto ocurra en la sección de que se halle encargado.

5.º Formar las listas de haberes de los peones camineros y de los jornales que devenguen los auxiliares.

6.º Cuidar de las herramientas, materiales, útiles, prendas de vestuario y demás efectos del servicio que existan en poder de los peones de su sección, procurando el buen uso y conservación de los mismos.

Las tareas de un capataz y un peón caminero son muy diferentes a las de hoy en día. Observamos que las obligaciones eran mucho mayores que las actuales, pues en parte incluía labores de vigilancia y control de los transeúntes. En parte, los peones consideraban la carretera como su casa y por ello eran responsables de todo lo que ocurría en ella, incluyendo la vigilancia de el uso y defensa de la carretera, considerando que no sebe ejecutarse obras fijas en una distancia de 25 metros de la carretera. Posteriormente durante la segunda mitad del siglo XX, con la construcción de las nuevas autovías, las tareas de estos peones camineros fueron quedando relegadas a las carreteras convencionales, hasta desaparecer. Aún quedan muchas viviendas de camineros a pie de carretera a la espera de ser restauradas, otras se han recuperado como almacenes auxiliares o vivienda de los herederos de los antiguos trabajadores.

Como vemos, nada más diferente que lo que se incluye en las obligaciones de un operario de conservación de vías, puesto que el tráfico, la seguridad y las personas hemos cambiado a lo largo de los siglos, no es menos esperar que las tareas de un oficial también cambien, como sin duda lo hará durante el presente siglo XXI.

Actualmente las tareas de los equipos de conservación, realizadas por empresas concesionarias, son las siguientes:

-Mantenimiento de la vialidad (accidentes, pequeñas obras, etc)

-Uso y Defensa de la carretera (control del cumplimiento de la Ley de Carreteras)

-Vialidad Invernal

-Inventario de la carretera

-Realización de informes

-Mantenimiento y control de túneles

-Obras de mejora no previstas

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La seguridad vial en obras de conservación. La visión de un problema

De manera habitual, la seguridad vial se enfoca hacia las vías ya construidas, con circulación habitual y sin incidencias y un trazado proyectado sin cambios de dimensionamiento, adaptados a la conducción normal. En estas condiciones, la seguridad vial parte de una premisas ya definidas puesto que la experiencia en ejemplos anteriores ayuda al investigador a una mejora de la accidentalidad. Todo lo contrario sucede en las operaciones de conservación, dado que, de manera provisional, intermitente y no constante, se le obliga al conductor a cambios de velocidad y trazado no previstos, informándole mediante señalización y balizado colocado “ad hoc” que provoca una variedad infinita de situaciones de peligro, en la que, no nos olvidemos, la parte mas desprotegida es el trabajador encargado de los trabajos de conservación. Es por ello que es necesario investigar en el amplio catalogo de situaciones y evitar siempre que sea posible, las situaciones de peligro.

En cuanto a la seguridad vial en travesías, debe reconocerse que se han realizado avances en sentido positivo. La disminución de la velocidad en las ciudades, la “humanización” de las “autopistas urbanas” y la concienciación social han ayudado mucho en este aspecto. No obstante, no es hora de bajar la guardia y seguir con la mente abierta para aportar, en la medida de lo posible el conocimiento en las mejoras que sean necesarias.